
Una distancia, máxima extensión de una pena. Un pleito y un golpe que dan las niñas húmedas y lloronas; las veo. Montañas que mecen y se desayunan la libertad de los hombres; nos vomitan día a día frío y sombra y temor; corremos al mar.
De un árbol abriose una semilla, cantaron mil más y casi abriose otra. ¿Quién padece? Y el doctor intenta levantarse de su lecho. Dio frutos la madre, y sus hijos se alimentaron de ella, hasta que padeció de pena, y de un árbol abriose una semilla.
“¡No me toques!” Gritó el bufón, atormentado de cadenas, y su llanto era el prodigio de la corte. Lo llamaron a la horca; su cabeza era de perro. El día no lo podía creer, y los niños reían a carcajadas. El perro movió la cola y el rey le dio la unción; la llevó a cavar un hoyo, con sus histéricas patas, y todo el pueblo intentó caber dentro. Se le hechó la tierra a la piel y de una flor se recuerda el lugar en donde nacieron las niñas, y los mártires se regocijaron.
La rabia la llevaba al final del libro, así rescribió su nombre. Otro se compadeció y beso a una mujer; ¿qué más da? Si ni siquiera sabía besar bien. Se vengó de un puñetazo y la pateó en el suelo. “¡Canalla!” le gritaron desde un balcón, se dio vuelta y dedico una serenata; así volvió a enamorarse.
Mis reflexiones me toman y llevan por debajo, quería bañarme en ella. Me cura, me sana; pero todo está bien. Me muestra equivocado, muéstrame abrir más cerca de ti; gritaron mil más, y el árbol se hizo cenizas.
Algo así fue como se detuvieron todos. Las moscas llegaban en enjambres miles; ponían gusanos en los espectadores, descomponiéndolos en miles de moscas nuevas. Llegó un extranjero preguntando por indicaciones y fue extraviado por cerros y estepas vírgenes. Todo era verde y mojado, pero el fuego prendió sin problemas. La tierra se estremeció y de los prados nació una mujer que abrazó al extranjero durante el resto de su vida. Una procesión iba de paso cuando ascendieron y así fue.
Volaron diez pájaros en dirección norte anunciando la lluvia. Cuando despertaron las naves era muy tarde, así que llovía.
Y cuando se casaron tuvieron treinta hijos de diferentes colores. Se separaron y todavía se pelean la tutela. Deben haber pasado muchos minutos desde ese momento, mis abuelos los cuentan, en la tumba con todos los otros muertos, y ya no sé a donde escribirles por consejo.
Y si vamos a desangrar a alguien, que sea hoy. Son accidentes que ocurren y nos siguen, coincidencias que tienen sentido con tigo. No debes hablar. Solo corre y golpea al 49. Un montón de frases sin sentido que acecharon hace años a un extraño; no supo responder así que rompió su caja y se largó a pastor. Quien dijo las frases fue consumido por la extravagancia y ascendió también, hasta que un payaso en la ciudad puso una cuerda en su tobillo y lo exhibió como un globo de helio, y los niños reían a carcajadas, en cambio las niñas lo miraban desde lejos.
Y así fue más o menos como sucedió, la paciencia reventó las niñas y la furia emanó de su garganta, y ella gritaba “!déjame en paz que no necesito eso, comprendo que amar es una pena. Las montañas y la tierra y la lluvia están enfermas, la marea trae solo despojos, y la guerra es en las paredes, por donde corren los hombres que se esconden detrás de los hombres. El pasto se llena de pintura y así es como mi pueblo construye, pero no recuerdo haberlo visto antes sin la pintura que lo recubre, es casi un mito que alguna vez fue pasto. La vida esta entre paredes, y las paredes se llenan de telarañas, cuando rompí mi pared te vi del otro lado, luego no pude tapar el hoyo y casi muero de frió. No me merezco esto, no me merezco la sal. Una palabra no dice nada, y una vida se llena de palabras, y una palabra no sirve para encender una fogata, solo alucinarla. Me tapa la boca una brisa de aire voluntario, ¿qué sucede? ¿Si me destapo me esfumo? ¿Si me enfermo me muero? Si una tapa vale más que el fuego, si el recipiente no cocina a 69 grados, y si Aries y Piscis, y si la vida y la muerte, y si la casa y los niños, y si la horca y el perro… ¿y si estoy desnuda, qué?!
Hubo muchos aplausos, mientras los niños reían a carcajadas; las niñas les nublaron el entendimiento y mil más gritaron. La presión soltó la olla, y la tapa voló por los aires. El árbol se llenó del vapor y las flores se secaron todas. Las montañas desayunaban y una distancia fue la máxima extensión de una pena.
El bufón calló y mis reflexiones las llevó por abajo. Volaron diez pájaros y la madre dio a luz, pero padeció de pena, y de un árbol reconstruyo una tragedia, la corte aplaudió, y el perro voló por los aires quemando los prados vírgenes; ¡hizo terribles hoyos! Así se casaron y tuvieron más hijos, se separaron y el extranjero padeció de pena, y la madre padeció de pena, y el doctor padeció de pena y de un árbol abriose una semilla que la mano del hombre no alcanzó jamás.


