Friday, October 22, 2010

Poema de Amor...





¿Amor, por qué te fuiste?

¿Por qué te fuiste tan lejos?

Lejos de mí.


Lejos de las sombras,

De los infiernos dancísticos,

Lejos te fuiste de aquí.


Y que yo te espero;

Te sueño pérfida y dolorosa

Pero te extraño amoroso en el corazón

Roto por el tiempo.


Sabes tú cuánto te espero, flor de mis veranos,

Que de a primaveras te me escurres curiosa.

Te fuiste de aquí penando,

Casando sonrisas por las 4 Europas.


¿Cuánto tú crees que vale?

¿Pérfida acá en tierra, beata al fin en vuelos?

Me mantienes constantes desvelos

Con tu desnudes aún no manifiesta.


El festín de un tirano, de una loca de amor se alimenta,

Cuyos cantares de dolor, el dolor despierta,

Y solo el dolor vuelve a calmar

Un orgasmo de boca abierta.


Vacilo cuando te veo entrar llena de vestidos

De mil países por los cuales te dieron gloria,

Por ser la más hermosa de las flores

Que en la pobreza y la magia levantaban discursos.


Los compraron todos porque ya no sentían nada

Cuando a puñales jugaban a matar,

Como tú mataste a aquel

Que te amaba; todos ellos son de esa realidad,


Y tu mi amor, primera de las arrepentidas de este mundo,

Con tu egoísmo compraste el pasaje al país de los extraños.

Tarde viniste a darte cuenta que no eran tuyos

Aquellos sueños ajenos de vandalismo,


Que los sueños tuyos, me los regalaste enteros.

Soy yo quien aquí los tiene, te espero.

Bella vuelve a mí, te lo pido,

Y deja ese occidente lleno de misterios.


Déjalo ya, déjalo tranquilo, vuelve a nosotros.

¡Deja esas culpas al asedio, a la bestia mordaz y parisina!

Curiosa total y fanática

De aquellos que sobreviven al suicidio.


De aquí somos, nosotros, humildes

Un poco más latinos, un poco más buenos.

Llenos de una triste vergüenza,

Y es que también somos asesinos.


Vuelve conmigo, que yo protegeré tus trigueños,

Los sueños daré luz con el gran ocaso.

De tu aire vespertino, renacerán tus sueños,

Llenos de amores y al abrazo comprensivo

Que tú dejaste en albores...


Vuelve mi amor, te pido.



Tuesday, September 7, 2010

A tus Ojos de Llorona...




Del tiempo a los mortales, aquellos que nos recuerdan;

Somos mucho más de lo que fuimos:

Siempre seremos, siempre tras un jazz-nova,

Un ritmo, una canción, un recuerdo, una mirada.


Caímos por los barrancos del tiempo,

Sin dejarnos nada, nos caímos por completo;

Paracaidistas de la muerte; bajo los ojos y la mirada

De quienes rezaron por nuestros vuelos.


Fuimos buenos, a veces mejores;

Muchas más, encantadores…

Muchos celos, muchas peleas

Tras esos velos de perlas y ojeras negras de futuro.


Fuimos tras esos dos, juntos tras unos tres.

Más no me mires ahora que no me quedan dignos,

Ojeras sin futuro, lágrimas y pena pasaron por los oídos:

Difuntos los encantados!


Taparon todos, todos sus oídos;

Pues no creyeron lo que se les decía,

Les tocó en lo íntegro, lo puro, lo febril;

En lo infantil, lo tenaz, lo propio y lo pactado.


Caducaron los contratos, Caducaron los contratistas,

Los escribas cesaron la mano definitiva

Y ya nada fue para siempre…

Ahí mismo tú me recuerdas, ahí mismo te recordamos.


Los charcos tornaron rojos, y las lágrimas

Azules hacia el cielo evaporado:

Los ojos cristalizaron su pena

Y su pena fue su pecado.


Fuimos suspendidos en olas de tiempo,

En mares de sal y de viento,

Del abandono, del desierto y del cristal,

Y ya llorar no fue suficiente… suficiente desquite.


Allí entremedio, de las cebollas, de los ajos,

Quedamos los que revierten los días:

Por favor no me dejes, por favor no me olvides;

Y desde el otro lado del mundo…


Desatamos una estampida de la cotidiana,

De la mañana a la noche, sobreactuando mil papeles:

Fuimos de casting en casting para que nos vieran la frente:

La más oscura, más criminal y más fúnebre.


La bestia del cuerpo devoró caricias,

Y todo lo que a sus fauces parecían ojos devoró.

Nos llenamos así de ojos, y de ojos y de ojos!

Comimos, oh dios! cómo comimos!


Y cuando ya el sueño, el desquite, el exhausto,

Encontré de mi baúl despojos de tu último adiós;

Visitóme la melancolía, traía noticias!

Grandes piedras calientes para el pecho; el casto!


Me miraban desde la distancia!

A través del tiempo! Me miraban, de verdad!

Ya yo quisiera…


Las piedras rodaron por las maderas.

Las manos me sueltan la cabeza.

y mi lápiz descansa del cerebro...


Allí mismo volveremos a nacer

Por fin lejos:

Lejos de las órbitas,

Lejos de estos 12 dobles al día.


Lejos de esta última plegaria;


Lejos

De un noventavo amanecer.