Sunday, April 3, 2011


Y nos fuimos perdiendo en la bulla de una época en que todos estaban gritando la verdad.
Mareados por las infinitas formas que se nos dijo el verbo,
Ahogados y eróticos en marejadas de piel morena.

Llamados a la madre, desde el mar de sexos.
Se vino desde el suelo contra los advenimientos; salió de las entrañas.
Y los muros, todos se cayeron.

Padecimos todos, pero gritó el primero ,
el segundo y el tercero, y el decimoquínto; el silencio se escapó del recuerdo,
y lo supimos desde un principio… que nos habíamos quedado solos.

Dimos poder a nuestros hermanos, los hicimos importantes,
Experimentamos más de mil años, para que fueran como gigantes, como inmortales,
Y nos sentimos más seguros, pero nuca tapados… todos cayeron poco a poco

Y la modesta bandada de aves carroñeras, aves negras almizcleras,
Volaron por arriba de los valores, como el peor de los augurios
Y muy desde la nada, nos vimos todos desnudos, y casi hubo silencio… de nuevo.

Y mientras todos gritaban, alguien dijo que alguien dijo… miró directo hacia arriba.
Entonces miramos todos, y volar fue la epifanía de la era.
Y todos comenzaron a lanzarse desde el precipicio, lleno de rocas y sentido.

Yo descubrí un día, que flotar tenía lugar cuando nos llenábamos de aire…
Fue entonces que me llené de miedo…
Pero no podía parar de gritar! Me sentía tan observado…

Los ojos del mundo me miraban desde adentro
Ví como lentamente comenzamos a desaparecer…
Entonces la tierra, la especie…nos volvimos de aire, y perdimos la cara!

Alguien dijo que existía el amor, Alguien dijo, que hoy conocemos y buscamos.
Alguien dijo que era “como la última fortaleza”, El grial y la cruzada.
La espada, el grito, el aro, el codo… ¿yo? Ya no creo nada.