Sunday, April 3, 2011


Y nos fuimos perdiendo en la bulla de una época en que todos estaban gritando la verdad.
Mareados por las infinitas formas que se nos dijo el verbo,
Ahogados y eróticos en marejadas de piel morena.

Llamados a la madre, desde el mar de sexos.
Se vino desde el suelo contra los advenimientos; salió de las entrañas.
Y los muros, todos se cayeron.

Padecimos todos, pero gritó el primero ,
el segundo y el tercero, y el decimoquínto; el silencio se escapó del recuerdo,
y lo supimos desde un principio… que nos habíamos quedado solos.

Dimos poder a nuestros hermanos, los hicimos importantes,
Experimentamos más de mil años, para que fueran como gigantes, como inmortales,
Y nos sentimos más seguros, pero nuca tapados… todos cayeron poco a poco

Y la modesta bandada de aves carroñeras, aves negras almizcleras,
Volaron por arriba de los valores, como el peor de los augurios
Y muy desde la nada, nos vimos todos desnudos, y casi hubo silencio… de nuevo.

Y mientras todos gritaban, alguien dijo que alguien dijo… miró directo hacia arriba.
Entonces miramos todos, y volar fue la epifanía de la era.
Y todos comenzaron a lanzarse desde el precipicio, lleno de rocas y sentido.

Yo descubrí un día, que flotar tenía lugar cuando nos llenábamos de aire…
Fue entonces que me llené de miedo…
Pero no podía parar de gritar! Me sentía tan observado…

Los ojos del mundo me miraban desde adentro
Ví como lentamente comenzamos a desaparecer…
Entonces la tierra, la especie…nos volvimos de aire, y perdimos la cara!

Alguien dijo que existía el amor, Alguien dijo, que hoy conocemos y buscamos.
Alguien dijo que era “como la última fortaleza”, El grial y la cruzada.
La espada, el grito, el aro, el codo… ¿yo? Ya no creo nada.

Friday, October 22, 2010

Poema de Amor...





¿Amor, por qué te fuiste?

¿Por qué te fuiste tan lejos?

Lejos de mí.


Lejos de las sombras,

De los infiernos dancísticos,

Lejos te fuiste de aquí.


Y que yo te espero;

Te sueño pérfida y dolorosa

Pero te extraño amoroso en el corazón

Roto por el tiempo.


Sabes tú cuánto te espero, flor de mis veranos,

Que de a primaveras te me escurres curiosa.

Te fuiste de aquí penando,

Casando sonrisas por las 4 Europas.


¿Cuánto tú crees que vale?

¿Pérfida acá en tierra, beata al fin en vuelos?

Me mantienes constantes desvelos

Con tu desnudes aún no manifiesta.


El festín de un tirano, de una loca de amor se alimenta,

Cuyos cantares de dolor, el dolor despierta,

Y solo el dolor vuelve a calmar

Un orgasmo de boca abierta.


Vacilo cuando te veo entrar llena de vestidos

De mil países por los cuales te dieron gloria,

Por ser la más hermosa de las flores

Que en la pobreza y la magia levantaban discursos.


Los compraron todos porque ya no sentían nada

Cuando a puñales jugaban a matar,

Como tú mataste a aquel

Que te amaba; todos ellos son de esa realidad,


Y tu mi amor, primera de las arrepentidas de este mundo,

Con tu egoísmo compraste el pasaje al país de los extraños.

Tarde viniste a darte cuenta que no eran tuyos

Aquellos sueños ajenos de vandalismo,


Que los sueños tuyos, me los regalaste enteros.

Soy yo quien aquí los tiene, te espero.

Bella vuelve a mí, te lo pido,

Y deja ese occidente lleno de misterios.


Déjalo ya, déjalo tranquilo, vuelve a nosotros.

¡Deja esas culpas al asedio, a la bestia mordaz y parisina!

Curiosa total y fanática

De aquellos que sobreviven al suicidio.


De aquí somos, nosotros, humildes

Un poco más latinos, un poco más buenos.

Llenos de una triste vergüenza,

Y es que también somos asesinos.


Vuelve conmigo, que yo protegeré tus trigueños,

Los sueños daré luz con el gran ocaso.

De tu aire vespertino, renacerán tus sueños,

Llenos de amores y al abrazo comprensivo

Que tú dejaste en albores...


Vuelve mi amor, te pido.



Tuesday, September 7, 2010

A tus Ojos de Llorona...




Del tiempo a los mortales, aquellos que nos recuerdan;

Somos mucho más de lo que fuimos:

Siempre seremos, siempre tras un jazz-nova,

Un ritmo, una canción, un recuerdo, una mirada.


Caímos por los barrancos del tiempo,

Sin dejarnos nada, nos caímos por completo;

Paracaidistas de la muerte; bajo los ojos y la mirada

De quienes rezaron por nuestros vuelos.


Fuimos buenos, a veces mejores;

Muchas más, encantadores…

Muchos celos, muchas peleas

Tras esos velos de perlas y ojeras negras de futuro.


Fuimos tras esos dos, juntos tras unos tres.

Más no me mires ahora que no me quedan dignos,

Ojeras sin futuro, lágrimas y pena pasaron por los oídos:

Difuntos los encantados!


Taparon todos, todos sus oídos;

Pues no creyeron lo que se les decía,

Les tocó en lo íntegro, lo puro, lo febril;

En lo infantil, lo tenaz, lo propio y lo pactado.


Caducaron los contratos, Caducaron los contratistas,

Los escribas cesaron la mano definitiva

Y ya nada fue para siempre…

Ahí mismo tú me recuerdas, ahí mismo te recordamos.


Los charcos tornaron rojos, y las lágrimas

Azules hacia el cielo evaporado:

Los ojos cristalizaron su pena

Y su pena fue su pecado.


Fuimos suspendidos en olas de tiempo,

En mares de sal y de viento,

Del abandono, del desierto y del cristal,

Y ya llorar no fue suficiente… suficiente desquite.


Allí entremedio, de las cebollas, de los ajos,

Quedamos los que revierten los días:

Por favor no me dejes, por favor no me olvides;

Y desde el otro lado del mundo…


Desatamos una estampida de la cotidiana,

De la mañana a la noche, sobreactuando mil papeles:

Fuimos de casting en casting para que nos vieran la frente:

La más oscura, más criminal y más fúnebre.


La bestia del cuerpo devoró caricias,

Y todo lo que a sus fauces parecían ojos devoró.

Nos llenamos así de ojos, y de ojos y de ojos!

Comimos, oh dios! cómo comimos!


Y cuando ya el sueño, el desquite, el exhausto,

Encontré de mi baúl despojos de tu último adiós;

Visitóme la melancolía, traía noticias!

Grandes piedras calientes para el pecho; el casto!


Me miraban desde la distancia!

A través del tiempo! Me miraban, de verdad!

Ya yo quisiera…


Las piedras rodaron por las maderas.

Las manos me sueltan la cabeza.

y mi lápiz descansa del cerebro...


Allí mismo volveremos a nacer

Por fin lejos:

Lejos de las órbitas,

Lejos de estos 12 dobles al día.


Lejos de esta última plegaria;


Lejos

De un noventavo amanecer.



Monday, October 19, 2009

The Lever


Pull the lever, open wide and suck it in

The lever opens another door; yes you may.

That tedium

You endeavors to survive another day…

You’re weak again.

She uses that lever:

You think you’re clever enough

To remember all the tragedy

You went to pull it down, the first place?

Don’t feel that week…

Years ago we could

Play and laugh and

Love and laugh and

Hold each other on our way down.

Hold us close to you

Close to the line, we may fade without approval.

Pull the lever… escape the truth.

Thursday, October 8, 2009

Naturaleza



















Un día más que me golpeas
Solo para despedirte...

Iracunda, me develo:

Para encontrarnos se necesita una tormenta

Para herirte, una pupila.

Oh, pena.

Te enredas en mi alma…
…Te pareces a mi vida.

Wednesday, April 16, 2008

La Olla


Una distancia, máxima extensión de una pena. Un pleito y un golpe que dan las niñas húmedas y lloronas; las veo. Montañas que mecen y se desayunan la libertad de los hombres; nos vomitan día a día frío y sombra y temor; corremos al mar.

De un árbol abriose una semilla, cantaron mil más y casi abriose otra. ¿Quién padece? Y el doctor intenta levantarse de su lecho. Dio frutos la madre, y sus hijos se alimentaron de ella, hasta que padeció de pena, y de un árbol abriose una semilla.

“¡No me toques!” Gritó el bufón, atormentado de cadenas, y su llanto era el prodigio de la corte. Lo llamaron a la horca; su cabeza era de perro. El día no lo podía creer, y los niños reían a carcajadas. El perro movió la cola y el rey le dio la unción; la llevó a cavar un hoyo, con sus histéricas patas, y todo el pueblo intentó caber dentro. Se le hechó la tierra a la piel y de una flor se recuerda el lugar en donde nacieron las niñas, y los mártires se regocijaron.

La rabia la llevaba al final del libro, así rescribió su nombre. Otro se compadeció y beso a una mujer; ¿qué más da? Si ni siquiera sabía besar bien. Se vengó de un puñetazo y la pateó en el suelo. “¡Canalla!” le gritaron desde un balcón, se dio vuelta y dedico una serenata; así volvió a enamorarse.

Mis reflexiones me toman y llevan por debajo, quería bañarme en ella. Me cura, me sana; pero todo está bien. Me muestra equivocado, muéstrame abrir más cerca de ti; gritaron mil más, y el árbol se hizo cenizas.

Algo así fue como se detuvieron todos. Las moscas llegaban en enjambres miles; ponían gusanos en los espectadores, descomponiéndolos en miles de moscas nuevas. Llegó un extranjero preguntando por indicaciones y fue extraviado por cerros y estepas vírgenes. Todo era verde y mojado, pero el fuego prendió sin problemas. La tierra se estremeció y de los prados nació una mujer que abrazó al extranjero durante el resto de su vida. Una procesión iba de paso cuando ascendieron y así fue.

Volaron diez pájaros en dirección norte anunciando la lluvia. Cuando despertaron las naves era muy tarde, así que llovía.

Y cuando se casaron tuvieron treinta hijos de diferentes colores. Se separaron y todavía se pelean la tutela. Deben haber pasado muchos minutos desde ese momento, mis abuelos los cuentan, en la tumba con todos los otros muertos, y ya no sé a donde escribirles por consejo.

Y si vamos a desangrar a alguien, que sea hoy. Son accidentes que ocurren y nos siguen, coincidencias que tienen sentido con tigo. No debes hablar. Solo corre y golpea al 49. Un montón de frases sin sentido que acecharon hace años a un extraño; no supo responder así que rompió su caja y se largó a pastor. Quien dijo las frases fue consumido por la extravagancia y ascendió también, hasta que un payaso en la ciudad puso una cuerda en su tobillo y lo exhibió como un globo de helio, y los niños reían a carcajadas, en cambio las niñas lo miraban desde lejos.

Y así fue más o menos como sucedió, la paciencia reventó las niñas y la furia emanó de su garganta, y ella gritaba “!déjame en paz que no necesito eso, comprendo que amar es una pena. Las montañas y la tierra y la lluvia están enfermas, la marea trae solo despojos, y la guerra es en las paredes, por donde corren los hombres que se esconden detrás de los hombres. El pasto se llena de pintura y así es como mi pueblo construye, pero no recuerdo haberlo visto antes sin la pintura que lo recubre, es casi un mito que alguna vez fue pasto. La vida esta entre paredes, y las paredes se llenan de telarañas, cuando rompí mi pared te vi del otro lado, luego no pude tapar el hoyo y casi muero de frió. No me merezco esto, no me merezco la sal. Una palabra no dice nada, y una vida se llena de palabras, y una palabra no sirve para encender una fogata, solo alucinarla. Me tapa la boca una brisa de aire voluntario, ¿qué sucede? ¿Si me destapo me esfumo? ¿Si me enfermo me muero? Si una tapa vale más que el fuego, si el recipiente no cocina a 69 grados, y si Aries y Piscis, y si la vida y la muerte, y si la casa y los niños, y si la horca y el perro… ¿y si estoy desnuda, qué?!

Hubo muchos aplausos, mientras los niños reían a carcajadas; las niñas les nublaron el entendimiento y mil más gritaron. La presión soltó la olla, y la tapa voló por los aires. El árbol se llenó del vapor y las flores se secaron todas. Las montañas desayunaban y una distancia fue la máxima extensión de una pena.

El bufón calló y mis reflexiones las llevó por abajo. Volaron diez pájaros y la madre dio a luz, pero padeció de pena, y de un árbol reconstruyo una tragedia, la corte aplaudió, y el perro voló por los aires quemando los prados vírgenes; ¡hizo terribles hoyos! Así se casaron y tuvieron más hijos, se separaron y el extranjero padeció de pena, y la madre padeció de pena, y el doctor padeció de pena y de un árbol abriose una semilla que la mano del hombre no alcanzó jamás.


Fobos




Detrás de la repisa, ahí donde se escondía la araña y comía el ratón mercenario. Se escondía un aroma que erizaba la piel y que bañaba a aquellas criaturas que si compartieran la luz serían tanto menos escalofriantes. Se escondían también los ecos de gritos y los llantos de mi infancia, y si me detenía cuidadosamente en los rincones podía sentirlos vivir allí en las sombras.

Detrás de la repisa, ahí donde se escondía la araña y comía el ratón mercenario, comió también mi padre y mi madre para matar a mi hermano; allí mismo huyó, que nunca conoció la luz. Así aprendí también a perdonarlo por temerle.

Detrás de la repisa, ahí donde se escondía la araña y comía el ratón mercenario, también ahí compartían las pesadillas y los vientos que agitaban las cortinas. Ahí mismo vivía la empleada fea y arrugada que torturaba a mis hermanos y golpeaba a mis mascotas. Ahí mismo se escondía mi gata para que Nana se detuviera de miedo ante los rincones, escuchando los llantos de su infancia.

Detrás de la repisa, ahí donde se escondía la araña y comía el ratón mercenario, me invitaron a mis quince años a pasar el tormento de crecer, que los ecos de mis hermanos y antepasados llenaban de ritual. Y salí hecho un hombre.

Detrás de la repisa, ahí donde se escondía la araña y comía el ratón mercenario, se alimentaron los gusanos, de las maderas comió la tierra y los gusanos se escondieron para nacer como flores. Ahí vio con los ojos en el suelo mi padre enterrar a mi abuelo, mi madre soberbia, vio a mi abuela, yo huérfano, a mis padres y mis hijos inocentes a mis hermanos. Todos lloramos copiosos y las lágrimas fueron a dar bajo tierra, para regar luego las semillas de las flores.

Detrás de la repisa, ahí donde se escondía la araña y comía el ratón mercenario, se posó la parca esperándonos a todos, y del consuelo de los mayores sentido nació en la vida de los jóvenes. Nació el perdón y la concordia, la humildad y la belleza. Naciste tú cuando me sentía solo, nací yo cuando temblabas de miedo. Crecieron los árboles y dieron frutos, los pastos fueron más verdes, los relinchos más alegres en las miedosas galopadas hacia la vida. Nacimos todos hacia la juventud llenando los espacios de tanto miedo; cómo llenábamos los escondites de la protección de la oscuridad, y nuestros amigos entre juegos nos buscaban temiendo encontrarnos.

Pero…

Detrás de la repisa, ahí donde se escondía la araña y comía el ratón mercenario, prendieron una lámpara buscando una moneda, las sombras huyeron de la credibilidad, so pena de mis antepasados. La araña desahuciada, el ratón fucilado, tú me dejaste, los niños desaparecieron y todos encandilados saludaron a quien bajó del cielo, eligiendo unos pocos felices, cuando la verdad es que todos se lo merecían.